Ubicado en la azotea del hotel, cuenta con unas vistas espectaculares de Madeira. Se trata de un espacio completamente abierto, lo que le convierte en todo un oasis urbano en la ciudad de Funchal. El atardecer reflejado sobre el océano Atlántico y las cálidas temperaturas invitan a desconectar de la mejor manera posible, con un cóctel o un zumo en la mano.